Autoestima y asertividad, claves para una vida más auténtica
Hablar de autoestima y asertividad en las mujeres es hablar de libertad, de límites y de recuperar la propia voz. Desde una psicología feminista y con perspectiva de género, entendemos que el bienestar emocional no depende solo de lo individual, sino también del contexto social en el que vivimos y nos construimos.
En este artículo quiero invitarte a reflexionar sobre cómo podemos fortalecer nuestra autoestima y desarrollar una comunicación más asertiva para vivir relaciones más sanas y coherentes con nosotras mismas.
- Autoestima es mucho más que quererse.
- Autoestima con perspectiva de género: desmontemos exigencias.
- Asertividad: aprender a decir lo que necesitamos
- Autoestima y asertividad en los vínculos
- Psicoterapia feminista: vuelve a tí
1.Autoestima es mucho más que quererse
Cuando hablamos de autoestima femenina, no nos referimos solo a “pensar bonito” sobre una misma. La autoestima tiene que ver con cómo nos valoramos, cómo nos tratamos y qué lugar nos damos en nuestra propia vida.
Muchas mujeres llegan a terapia sintiendo que “no son suficientes”, que siempre podrían hacerlo mejor o que poner sus necesidades primero es egoísta. Y esto no aparece de la nada. Vivimos en una sociedad que nos enseña a cuidar, a complacer y a adaptarnos, incluso a costa de nuestro propio bienestar emocional.
Por eso, desde la psicología para la mujer, entendemos que trabajar la autoestima también implica mirar el contexto, los mandatos de género y las experiencias que nos han marcado.
2. Autoestima con perspectiva de género: desmontemos exigencias
Cuando hablamos de autoestima desde una mirada feminista buscamos que puedas vivir con mayor coherencia contigo misma. Se trata de cuestionar exigencias imposibles: ser fuertes pero no demasiado, seguras pero agradables, independientes pero disponibles. ¿Te suena?
Trabajar la autoestima desde esta mirada implica:
- Dejar de tratarnos con tanta dureza
- Entender que muchas inseguridades son aprendidas
- Validar nuestras emociones y deseos
- Empezar a escucharnos más
No es un camino rápido ni perfecto, pero sí profundamente reparador. Porque cuando dejamos de pelearnos con quienes somos, algo se acomoda por dentro. Eres tal y como te descubres y eso está bien.
3. Asertividad: aprender a decir lo que necesitamos
La asertividad es una de las herramientas más importantes para la salud mental de las mujeres. Ser asertiva es poder decir lo que sentimos, pensamos y necesitamos sin sentir culpa, miedo o vergüenza.
A muchas nos enseñaron que poner límites es ser malas, conflictivas o exageradas. Por eso no es raro que aparezcan frases como:
- “Me cuesta decir que no”
- “Prefiero callarme para no generar problemas”
- “Siempre termino cediendo”
La buena noticia es que la asertividad se aprende y se entrena. No se trata de imponer, sino de expresarnos con respeto, empezando por el respeto hacia nosotras mismas. Asertividad es también sentir el aplomo, la conquista del lugar que ocupas en el mundo y del que puedes disfrutar y aprender.
4. Autoestima y asertividad en los vínculos
Autoestima y asertividad van de la mano. Cuando confías más en ti, te resulta más fácil poner límites. Y cuando puedes expresarte con claridad, tu autoestima se fortalece. Como puedes ver son un bucle que se retroalimenta.
Cuando en terapia trabajamos y alimentamos este bucle, generamos un impacto directamente en:
- Relaciones de pareja
- Vínculos familiares
- Amistades
- Ámbito laboral
Desde una psicología con enfoque de género, no buscamos que aguantes más, que sostengas más o que generes más herramientas de gestión (la mayoría de mis pacientes ya saben gestionar y viven en multi-tarea constantemente) sino que puedas elegir mejor. Que cultives y eches raíces en aquellos vínculos donde no tengas que achicarte para pertenecer, donde la relación sea horizontal y no de carga mental.
5. Psicoterapia feminista: vuelve a tí
La terapia psicológica para mujeres con perspectiva de género ofrece un espacio seguro donde revisar estas experiencias, comprender el malestar y construir nuevas formas de relacionarte contigo y con los demás.
Trabajar la autoestima y la asertividad en terapia no es “cambiar quién eres”, sino volver a ti, con más herramientas, más conciencia y menos culpa.
Cuidar tu salud mental no es solo un acto de autocuidado, también de resistencia.

